Michael Bierut, socio de Pentagram durante más de tres décadas y uno de los diseñadores gráficos más conocidos del mundo, lleva sus notas en cuadernos escolares comunes, de los de papelería. En 2008 contó que iba en el número 85 desde 1982, que no puede entrar a una junta sin el que esté usando y que odia el papel cuadriculado, aunque no tanto como el rayado. No hay una libreta correcta para diseñar. Hay cinco decisiones, y conviene tomarlas sabiendo qué cambia cada una.
Hojas lisas, rayadas o de puntos
La raya sirve para escribir derecho y estorba para todo lo demás: un wireframe, un logotipo o un personaje no caben entre renglones. Por eso los cuadernos de dibujo casi siempre son lisos. La cuadrícula ayuda con planos e interfaces, y la de puntos se asocia al bullet journal desde 2013, cuando Ryder Carroll, que es diseñador de producto digital, publicó su método. Si dibujas más de lo que escribes, lisa. Si haces las dos cosas en la misma página, también: en una hoja lisa puedes escribir, pero en una rayada no puedes dejar de ver las rayas.
Cuánto pesa el papel
El gramaje dice cuánto pesa un metro cuadrado de papel. El de oficina ronda los 80 g/m², y muchas libretas conocidas usan entre 70 y 90. Con ese papel pasan dos cosas cuando usas tinta: se transparenta, que es ver del otro lado lo que escribiste aunque la tinta no haya pasado, o de plano traspasa. Las guías de dibujo sitúan entre 100 y 130 g/m² el papel que aguanta trabajo terminado con varios materiales, y piden 130 o más para plumones y tinta. El peso no lo es todo, porque el acabado del papel cuenta igual. La prueba real es una página al fondo de la libreta con las plumas que usas.
Cómo está encuadernada
Una libreta pegada es un bloque de hojas con cola en el lomo y, con el uso, suelta hojas. Una cosida está hecha de cuadernillos doblados y unidos con hilo, así que aguanta años de abrir y cerrar sin deshojarse. Qué tanto abre cada una depende del lomo y de la portada, así que si dibujas a doble página conviene probarla antes de comprar. El espiral es el que abre por completo, a cambio de que los aros queden en medio del dibujo y se enganchen en la mochila.
Qué tamaño
A5 (14.8 × 21 cm) cabe en cualquier bolsa y se queda corta para bocetar. A4, casi una hoja carta, es cómoda en el escritorio y estorbosa fuera de él. En medio está el B5 (17.6 × 25 cm), y el formato de Bocetta, de 17.6 × 24.5 cm, es prácticamente un B5: tiene casi 40% más superficie que A5 y sigue cabiendo en una mochila. Quien enseña a dibujar lo resume así: la más grande que puedas cargar con comodidad.
De qué color es la hoja
Es la decisión que casi nadie toma, porque casi todas las libretas vienen en blanco. Pero dibujar sobre un fondo de color es una práctica vieja: los dibujantes venecianos del siglo XVI usaban papel azul porque les daba un tono medio de entrada, y sobre él ponían las luces con blanco. Quien enseña dibujo hoy dice algo parecido del papel de tono: quita el miedo a la hoja en blanco, porque ya no se siente en blanco.
Ahí entra lo nuestro. Bocetta es una libreta de un solo color de principio a fin, con hojas negras o azul cobalto, y se trabaja con tinta clara. Mide 17.6 × 24.5 cm, tiene 160 páginas lisas de 120 g/m² y va cosida.
No sirve para todo. Si tomas notas largas con letra pequeña, una hoja blanca se lee mejor. Si lo tuyo es el trazo, el lettering, los mapas de ideas o los bocetos que quieres ver con otros ojos, vale la pena probar un fondo oscuro. Conoce la libreta, o lee qué se sabe del color de la página antes de elegir uno. Si dudas entre colores, el quiz toma un minuto.
La que sí vas a usar
Los que dibujan a diario repiten un consejo que va contra las libretas bonitas: no la cuides tanto. Bierut llena cuadernos comunes con llamadas, juntas y presupuestos, todo revuelto, y los ilustradores que dan clases piden lo mismo, una libreta en la que no te dé miedo equivocarte. La mejor es la que abres sin ceremonia. Si un color hace que la abras más seguido, ese es un buen motivo para elegirla.
Fuentes: Michael Bierut en Design Observer, la guía de cuadernos de Proko, Creative Bloq, Walsworth sobre encuadernación cosida y la exposición Venice in Blue de la Universidad de St Andrews.
