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Libretas originales: cinco tipos distintos a la de siempre

Man lying on a salt flat at sunset with a Bocetta Nero black paper notebook on his chest

La libreta típica es blanca por dentro, rayada y con portada de algún color. Cambia el dibujo de la portada y poco más. Pero hay cinco tipos que cambian cómo se usa una libreta, y cada uno resuelve un problema distinto. Uno de ellos es el que hacemos nosotros, así que aquí no somos imparciales. De todos contamos también lo que no hacen bien.

Reutilizables

Las hojas son de un material sintético y se escribe con plumas de tinta termosensible, las FriXion de Pilot. Escaneas la página con el teléfono y la borras con un trapo húmedo. La marca más conocida, Rocketbook, empezó en 2015 con una versión que se borraba en el microondas. El detalle que conviene saber es que esa tinta se vuelve invisible arriba de 60 °C, y el propio fabricante advierte que no dejes lo escrito en un auto al sol. Sirven para apuntes que vas a pasar a la computadora. No sirven para nada que quieras conservar en papel.

De discos

En lugar de espiral o costura, las hojas se sujetan a una fila de discos con unos cortes en forma de hongo en la orilla. Se sacan y se vuelven a poner con los dedos, así que puedes reordenar la libreta entera. El sistema es belga, de 1948, y se llama Atoma; después lo adoptaron otras marcas. Es ideal para quien organiza proyectos por secciones. La desventaja es que para meter tus propias hojas necesitas una perforadora especial, y mover muchas páginas a la vez es más lento que en una carpeta de argollas.

De papel de piedra

No lleva fibra de árbol. Es cerca de 80% carbonato de calcio, que es piedra molida, unido con una resina plástica. El resultado es una hoja muy lisa, resistente al agua y difícil de rasgar. Con pluma común o de gel va bien, y con pluma fuente la tinta tarda más en secar. Lo que se discute es la parte ecológica: como lleva plástico, no se recicla con el papel normal ni es biodegradable, y hay científicos del papel que lo consideran más plástico que papel. Es buena opción si escribes a la intemperie.

Artesanales

Están cosidas a mano con técnicas que tienen siglos. La costura copta, que usaban los primeros cristianos de Egipto desde el siglo II, deja el lomo a la vista y permite abrir la libreta 360 grados sin una gota de pegamento. La encuadernación japonesa de cuatro agujeros, que se cose atravesando la portada, es de las más vistosas. Muchas usan papel de algodón o de lokta, que sale de la corteza de un arbusto de Nepal. Cada una es distinta, y eso es lo que pagas. El papel hecho a mano cambia de una hoja a otra, así que conviene probar tus plumas antes de encariñarte.

De hojas de color

Aquí la diferencia está en el papel. Dibujar sobre un fondo de color es anterior a la imprenta: en Italia se hacía papel azul desde el siglo XIV, y en el siglo XVI los artistas venecianos ya ponían sobre él las luces con blanco. Hoy lo más común es el papel negro, casi siempre en blocs de dibujo. Las libretas de color intenso de principio a fin son pocas.

Bocetta es una de ellas. Portada, hojas, cantos y listón son del mismo color, negro o azul cobalto por ahora, y se escribe con tinta blanca. Mide 17.6 × 24.5 cm, tiene 160 páginas lisas y va cosida. Lo que no hace bien: no es para tu pluma de siempre, y para apuntes largos de letra pequeña una hoja blanca se lee mejor.

Libreta Bocetta de hojas negras, abierta y escrita con tinta blanca

Cómo elegir

Por el problema que quieres resolver. Si pierdes tus apuntes, reutilizable. Si reorganizas todo el tiempo, discos. Si escribes bajo la lluvia, piedra. Si quieres un objeto único, artesanal. Y si lo que te aburre es la hoja en blanco, color. Conoce la libreta Bocetta o mira todos los colores.

Fuentes: la historia de Rocketbook, las preguntas frecuentes de Pilot sobre la tinta FriXion, Wikipedia sobre la encuadernación de discos, Martin Hubbe en BioResources sobre el papel de piedra, Wikipedia sobre la costura copta y la exposición Venice in Blue de la Universidad de St Andrews.